El lápiz hizo a Quino

Andando en el mundo de la historieta y el humor gráfico un día de hace muchos años me encontré con Mafalda y su familia, desde entonces no he parado de leerla. La muerte de su creador ha dejado un vacío en mi biblioteca. Mas todos recordamos la tira cómica, pero pocos se acuerdan de la serie de TV de Mafalda. (Ilustración: Luis Zozaya)

A las 10:34 de la mañana del 30 de septiembre mi hermano me envió un mensaje por WhatsApp: murió Quino. Dejé el teléfono en la cama y no lo volví a ver hasta un buen rato después cuando ya había asimilado la noticia, una noticia que, si es posible, ha empeorado este año tan trágico lleno de tiempos finales. La muerte de Quino la acepto como el hecho natural que es y escribo estas líneas en homenaje al creador de genialidad infinita que siempre será y al que siempre admiré. 

Quino y Mafalda

La historia de Mafalda y su aparición es ampliamente conocida por la gente, todos saben que nació como un personaje de campaña publicitaria para una empresa de electrodomésticos que quebró y no vendió ni una lavadora, sin embargo a Joaquín Salvador Lavado, hijo de inmigrantes españoles, se le ocurrió convertirla en historieta creando todo un universo mafaldistico lleno de elementos inolvidables: su madre siempre ama de casa, su padre siempre endeudado, el Citroën 2CV en el que se van de vacaciones a la playa, la plaza del columpio y todas las demás piezas de esta historia argentina que bien podría ser la de cualquier familia en Latinoamérica. 

Entre finales de los 50 e inicios de los 60 Charlie Brown comienza a venderse en quioscos y librerías de Argentina, esta creación maravillosa de Charles Schulz es la que le da la idea a Quino para crear una tira cómica con una niña protagonista en una familia clase media porteña. Así Quino comienza a bocetar a Mafalda y su cara de maní, su vestido estilo preppy, moño alto en el pelo y zapatos negros de charol, una apariencia sencilla pero inconfundible. 

En alguna entrevista diría una vez que el humor servía para poner en evidencia las cosas absurdas que hacemos los humanos y nuestra total incapacidad para dejarnos sorprender y maravillar por lo sencillo y hermoso que tenemos alrededor, en frente, al lado, aunque no lo veamos. Fan de las películas de Woody Allen y seguidor de Saul Steinberg y otros caricaturistas decidió por voluntad propia dejar de dibujar a Mafalda en 1973, manifestando un vacío de ideas que no le permitían seguir la historia, aunque el no lo dijo yo siento que Mafalda desapareció cuando la dictadura argentina apenas empezaba, quizás era mejor callar a morir en un calabozo, Mafalda y Jorge Rafael Videla habrían sido como el agua y el aceite. 

La década de Mafalda

En diez años de publicaciones muchos han sido los episodios icónicos y memorables de conversaciones entre Mafalda y su familia y amigos bien particulares: Felipe, el perezoso e ingenuo, vive agobiado por sus tareas y el amor no correspondido de Muriel. Manolito, mini empresario capitalista y conservador preocupado por el dinero que tiene y no tiene o por el que puede llegar a tener, es el único niño de la historia que trabaja y por lo tanto a su corta edad carece de imaginación y fantasía. Miguelito, el más egocéntrico y materialista, con un concepto de sí mismo mucho más grande que su tamaño. 

Guille, el hermano menor de Mafalda, es el único que en efecto se comporta y hace cosas de niño, es irreverente y tremendo, al principio tiene problemas de pronunciación, pero pronto lo supera. Amo la simpleza de Guille para ver la vida, es el polo a tierra de su hermana cuando la angustia por el mundo cruel la desvela.

Susanita y Libertad son los otros dos personajes femeninos de la serie además de Mafalda, muy diferentes entre sí, a Susanita le encanta el chisme y la vida de los famosos, es racista, agobiante y altanera. Libertad es anarquista e incendiaria y el último amigo en unirse a la pandilla, para mí es el personaje que más se parece a las ideas de Quino, en muchas entrevistas manifestó que siempre prefirió dibujar a Libertad. 

La serie de TV de Mafalda

En 1972, un año antes de su final como publicación gráfica, aparece en formato de cortometraje animado de 52 episodios en la televisión argentina, su familia, amigos y su entorno también son incluidos en la animación. La voz de Mafalda para esta serie fue de especial preocupación para Quino ya que todo mundo se imaginaba como sería y escucharla hablar sería memorable con sus diálogos tan peculiares.

En 1981, se convierte en película dirigida por Carlos Márquez y nuevamente en 1993 vuelve al formato serie de la mano del director cubano Juan Padrón, amigo personal de Quino, el legendario animador cubano y autor del film de culto Vampiros en La Habana. Dos veces, entonces, hubo serie de TV de Mafalda.

Ahora que Quino ha muerto, a Mafalda solo le queda convertirse en leyenda para ser eterna, me gusta pensar que en algún cielo luminoso a donde se va la gente genial Quino y su creación puedan sentarse en un café porteño a tratar de arreglar este mundo lleno de problemólogos con escasez de solucionólogos.