Kynodontas de Giorgos Lanthimos, brutal economía narrativa

Kynodontas (Dogtooth) del realizador griego Giorgos Lanthimos es un inusual retrato cinematográfico de la neurosis moderna y sus consecuencias. Dice la sinopsis de Kynodontas:

Un matrimonio con tres hijos vive en una mansión en las afueras de una ciudad. Los chicos, que nunca han salido de casa, son educados según los métodos que sus padres juzgan más apropiados y sin recibir ninguna influencia del exterior. Les han hecho creer que los aviones son juguetes o que el mar es un tipo de silla de cuero. Todo se complica cuando Christine, guardia de seguridad en la fábrica del padre, la única persona que puede entrar en la casa, inicia a los muchachos en el mundo del cine.

Kynodontas de Giorgos Lanthimos, retrato de la neurosis

Bien sabido es que la represión sexual conduce, o se manifiesta como neurosis en última instancia. Y que la neurosis ancla al individuo en el pasado. En un pasado idealizado que nunca fue. De alguna manera, la neurosis es pues, reaccionaria.

El neurótico es alérgico al cambio, a la innovación, a la juventud, a la evolución. Por eso se encierra física y psíquicamente en sí mismo. En ese único lugar que no cambia, que se mantiene incólume, inalterado, que es su propio yo. Su yo pretérito. Ese que imagina, alguna vez fue.

Siempre resulta sorprendente cómo en el cine, menos es más. Seis personajes, un par de locaciones y una total economía narrativa y visual, bastan para crear no sólo un mundo retorcido y surrelista; sino además la metáfora satírica de un moralismo totalitario, del paternalismo, la represión sexual o del nacionalismo. Porque allá en el fondo, Kynodontas de Giorgos Lanthimos también es una crítica corrosiva y feroz del movimiento antiglobalización, del patriotismo, del conservadurismo. En fin, inserte usted aquí el “ismo” de su preferencia.

Desde luego, la mayoría de todas estas cosas ni siquiera están sugeridas o implícitas en la trama. La historia es sencilla: un padre, autoritario y violento, mantiene confinados a sus tres jóvenes hijos (un muchacho y dos chicas) y a su esposa, para mantenerlos alejados de la perversión del mundo exterior. A los jóvenes les ha inventando un hermano imaginario, condenado al ostracismo por su desobediencia. Los tres viven bajo un régimen —¿educativo?— que los reduce al nivel de bestias, de animales, de perros.

Misoginia y violencia

Kynodontas (Canino – Dogtooth), de Giorgos Lanthimos

Es un mundo misógino, machista y brutal. En este mundo regido por el miedo, la violencia, la ignorancia, donde a cada nueva palabra se le asigna un significado distinto, sólo entra muy de vez en cuando Cristina, una vigilante encargada de satisfacer las urgencias sexuales del hijo varón. Pero con Cristina también entran las “amenazas” del mundo exterior y pronto la situación se sale de control. La violencia y las perversiones no demoran en aparecer. Y todo, con un trasfondo de pulsiones sexuales en ebullición.

Es muy desconcertante cómo la película oscila —o nos hace oscilar— entre la hilaridad y el terror más puro, prácticamente sin solución de continuidad. Desconcierta, si. Asusta, también. Provoca risa, sí, pero risa nerviosa.

Lo curioso es que para contar esta fábula terrible y graciosa al mismo tiempo, Lanthimos se vale de una puesta en escena descarnada, desnuda, cercana al conceptualismo. Fría, a primera vista; poco a poco se revela despiadada. Una narrativa, a ratos, sutil. Pero de repente y sin previo aviso, explícita. Tan explícita que sacude al espectador desprevenido. Sus encuadres, fijos, en más de una oportunidad, decapitan personajes, reduciéndolos a meros cuerpos sin identidad. Cuerpos, despersonalizados, desalmados. No-gente.

Kynodontas de Giorgos Lanthimos, rara avis

Desde luego, esta composición no sería posible sin el extraño, pero extraordinario, trabajo del sexteto de actores. Sobre todo, por el trabajo de los encargados de interpretar al trío de jóvenes —Mary Tsoni, Hristos Passalis y Aggeliki Papoulia— devenidos en bestias humanas. Son actores interpretando los animales escondidos dentro de esos cuerpos: perros, gatos , peces, aves. Una vez más: no-gente.

Mary Tsoni, Hristos Passalis y Aggeliki Papoulia, protagonistas de Kynodontas (Canino – Dogtooth), de Giorgos Lanthimos

Kynodontas es una rara avis en el panorama cinematográfico actual. Con una puesta en escena finamente balanceada entre lo sutil y lo explícito, que le saca el máximo provecho a la economía narrativa y con un arriesgado y valiente trabajo actoral; es una despiadada metáfora de la represión sexual y sus secuelas, de la neurosis del hombre moderno, pero también el retrato de la sociedad cuando es sometida por el miedo y la ignorancia.